Colorimetría: las 12 estaciones y cómo saber la tuya
Las 12 estaciones son las 4 estaciones clásicas de la colorimetría personal divididas cada una en 3 variantes, según tres decisiones sobre tu cara: si el conjunto de pelo, piel y ojos es claro u oscuro, cálido o frío, limpio o apagado. Solo la primera de las tres tiene una medida detrás: la dermatología resume el color de la piel en un ángulo llamado ITA, que reparte las pieles en seis grupos con cortes en 55, 41, 28, 10 y -30 grados, y ese número te dice de qué profundidad partes. Las otras dos las decides mirando, con luz de día y telas al lado del cuello, y ahí el sistema deja de ser medida y pasa a ser criterio.
de dónde salen las 12 estaciones
El sistema parte de cuatro estaciones y las multiplica por tres. Invierno, primavera, verano y otoño describen cuatro combinaciones básicas de color, y cada una se abre en tres variantes según cuál de las tres dimensiones manda en tu cara: la claridad, la temperatura o la intensidad. De ahí salen las 12 estaciones: invierno frío, invierno brillante e invierno oscuro; primavera clara, primavera cálida y primavera brillante; verano claro, verano frío y verano suave; otoño cálido, otoño oscuro y otoño suave.
La ventaja de dividir en 12 y no quedarse en 4 está en los bordes. Cada variante comparte una dimensión con la variante vecina de otra estación: el verano suave y el otoño suave se tocan porque los dos piden colores apagados, y el invierno brillante y la primavera brillante se parecen porque los dos piden colores limpios. Quien probó las 4 estaciones clásicas y se quedó entre dos casillas encuentra aquí un nombre.
Conviene saber de dónde viene. Las 12 estaciones son un vocabulario de la asesoría de imagen, una ampliación posterior del esquema clásico de 4 estaciones, no una clasificación sanitaria ni una norma técnica: ningún organismo la define y no hay instrumento que la mida. La colorimetría normalizada, la que mantiene la Comisión Internacional de la Iluminación, describe cualquier color con tres coordenadas desde 1976, entre ellas una claridad que va de 0, el negro, a 100, el blanco. El sistema de estaciones toma prestada esa idea y la aplica a ojo.
| Grupo | Ángulo en grados | Qué describe | Qué sugiere para la paleta (criterio, no medida) |
|---|---|---|---|
| Muy claro | más de 55 | El extremo menos pigmentado de la escala | Claridad alta; el negro pegado a la cara es el punto delicado |
| Claro | de 41 a 55 | Un escalón por debajo del anterior | Claridad media alta; los tonos profundos piden un intermedio en el cuello |
| Intermedio | de 28 a 41 | La franja central de la escala | Casi cualquier claridad funciona si aciertas con la temperatura |
| Mate | de 10 a 28 | Pigmento visible y estable buena parte del año | Colores con cuerpo; los pasteles muy lavados se pierden |
| Moreno | de -30 a 10 | Pigmento alto en toda la epidermis | Colores saturados y profundidad media alta |
| Oscuro | por debajo de -30 | El extremo más pigmentado de la escala | Colores limpios y contrastes altos, que se leen a distancia |
las tres decisiones que hay detrás de tu estación
La claridad es la única de las tres que alguien ha puesto en números. En dermatología, el color de la piel se resume con el ángulo de tipología individual, el ITA, calculado con dos coordenadas de color: la claridad, de 0 a 100, y el eje que va del amarillo en positivo al azul en negativo. Ese ángulo separa seis grupos de piel con cortes en 55, 41, 28, 10 y -30 grados, y aguanta bien la comparación con la medida del pigmento: en un trabajo de 2018, el ángulo dio cuenta del 87 % de la variación del índice de melanina en toda la epidermis y del 89 % en la capa basal, medido como coeficiente de determinación y no como correlación simple. Mide la piel, no el conjunto con el pelo y los ojos, así que llevado al armario solo te dice de qué profundidad partes.
La temperatura es la decisión que más discusión genera y la que menos respaldo tiene. No existe una escala institucional de cálido y frío para la piel. En ese mismo trabajo, el ángulo dio cuenta del 85 % de la variación de la eumelanina, pero de las dos formas de feomelanina medidas explicó el 72 % de una y solo el 24 % de la otra: ni siquiera en el laboratorio el color medido separa con limpieza los dos pigmentos que fuera de él se llaman cálido y frío. Para la cara, el atajo sigue siendo el subtono, desarrollado en la guía de subtono y base de maquillaje y en el buscador de subtono.
La intensidad elige entre colores limpios y colores rotos, y se nota mejor en el contraste que en el color. Mira una foto tuya en blanco y negro: si el pelo, la piel y los ojos quedan en tres grises muy distintos, tu conjunto es de contraste alto y aguanta colores saturados; si los tres grises se parecen, el contraste es bajo y un color muy limpio te apaga. Es la dimensión que más se mueve con los años, porque las canas suben la claridad del pelo y bajan el contraste aunque la piel siga donde estaba.
cómo hacerte la prueba en casa sin gastar nada
La luz decide el resultado antes que tú. La referencia internacional para juzgar color es la luz de día promedio, con una temperatura de color de unos 6.500 K; una bombilla doméstica cálida se acerca más al otro iluminante normalizado, el A, de unos 2.855,5 K, que empuja cualquier tela hacia el amarillo. Entre esas dos luces, el mismo pañuelo puede parecerte favorecedor o desastroso. Colócate junto a una ventana, sin sol directo, y apaga las lámparas.
El montaje no cuesta nada: sin maquillaje, el pelo cubierto con una toalla blanca o gris, una prenda neutra y un espejo a la altura de la cara. Las telas van de dos en dos, cambiando una sola cosa entre ellas: un blanco puro contra un blanco roto para la temperatura, un gris medio contra un negro para la claridad, un color saturado contra el mismo color rebajado para la intensidad. Sube cada tela al cuello de 20 a 30 segundos, alterna 3 o 4 veces y mira la sombra de la mandíbula, la ojera y los labios, nunca la tela.
Anota una decisión por pareja y para en 3 parejas: el ojo se cansa y empieza a inventar. Repite la prueba en otro momento del año: en un estudio con 62 voluntarios de tres orígenes distintos, una exposición controlada en laboratorio, de 45 a 50 julios por centímetro cuadrado de radiación UVA1, desplazó el ángulo ITA entre 16 y 18 grados en todos los grupos, así que la piel de septiembre no es la de marzo. Lo que no debes hacer es broncearte para cambiar de casilla: la radiación ultravioleta deja daño en el ADN en todas las pieles, sobre todo en las menos pigmentadas, y el bronceado que induce equivale a un factor de protección de alrededor de 2. Si prefieres ir guiado, el test de colorimetría hace estas preguntas en orden.
| Estación | Claridad | Temperatura | Intensidad |
|---|---|---|---|
| Invierno frío | media a oscura | fría, y es la que manda | alta |
| Invierno brillante | media | fría | alta, y es la que manda |
| Invierno oscuro | oscura, y es la que manda | fría | alta |
| Verano frío | media | fría, y es la que manda | media |
| Verano claro | clara, y es la que manda | fría | media a baja |
| Verano suave | media | fría | baja, y es la que manda |
| Primavera clara | clara, y es la que manda | cálida | media a alta |
| Primavera cálida | media a clara | cálida, y es la que manda | media a alta |
| Primavera brillante | media | cálida | alta, y es la que manda |
| Otoño cálido | media | cálida, y es la que manda | media |
| Otoño oscuro | oscura, y es la que manda | cálida | media |
| Otoño suave | media | cálida | baja, y es la que manda |
lo que se puede medir y lo que no
La escala que sí usa la dermatología para la piel y el sol es la de fototipos, descrita en 1972 y ampliada en 1988. Nació de unas preguntas sobre la reacción a una exposición solar de 45 a 60 minutos al mediodía de principios de verano, en latitudes norte de 20 a 45 grados; ese rato al sol describe el cuestionario, no una exposición recomendable, porque sin protección basta para quemar muchas pieles. Al principio solo clasificaba piel blanca, con cuatro tipos, y los dos tipos de piel más pigmentada se añadieron después. No mide color: mide cómo te quemas y te bronceas. En Estados Unidos, el tipo III es el más frecuente, con un 48 %, y los tipos I y II suman otro 35 %.
Esa escala arrastra un problema conocido: es subjetiva. En un estudio poblacional con 2.691 participantes, la clasificación se correspondió con la sensibilidad al sol en los participantes blancos no hispanos e hispanos, pero no en los negros. Quien tiene la piel más pigmentada declara además menos quemaduras dolorosas, así que autoclasificarse es poco fiable. La alternativa objetiva existe: un espectrofotómetro de reflectancia distingue los seis tipos midiendo entre 450 y 615 nanómetros. Ninguna de las dos herramientas dice nada sobre si te favorece el camel o el gris marengo.
Y luego está tu ojo, el instrumento real de esta prueba. Alrededor de 1 de cada 12 hombres tiene una deficiencia en la visión del color, casi siempre en el eje rojo verde. Dos telas que parecen iguales bajo la luz de una tienda pueden separarse a plena luz de día. Si dudas, pide una segunda opinión: el color recordado se parece poco al visto.
qué hacer con la paleta una vez la tienes
Como regla práctica, y no como medida, la paleta manda en los 40 centímetros que rodean tu cara y poco más. Camisas, jerséis, pañuelos, cuellos de abrigo, gafas, pendientes y color de pelo entran en esa zona; pantalones, faldas, zapatos y bolsos quedan fuera, y ahí lleva lo que te apetezca. Ese recorte vuelve utilizable el sistema: en vez de revisar el armario entero, revisas entre 10 y 15 prendas.
Una paleta de trabajo razonable son 5 o 6 neutros y de 8 a 10 colores de acento, y no hace falta comprarla: sácala de lo que ya tienes. Separa las prendas que tocan la cara en tres montones, las que te favorecen, las dudosas y las que apagan, y mira qué comparten las del primer montón. Si el resultado te empuja a renovar, hazlo a la velocidad del uso y no de una tacada: la cuenta de si compensa está en la guía de coste por puesta, y la estructura mínima, en la del armario cápsula.
Dos cautelas antes de tirar nada. La primera: un color que no te sienta se arregla casi siempre con una capa intermedia, un pañuelo del tono bueno sobre el jersey del tono malo. La segunda: el color no es lo único que decide cómo te sienta una prenda, y si la lana te pica o una fibra sintética te irrita, la etiqueta de composición manda sobre la paleta. Y si lo que te preocupa no es el color de la ropa sino el de tu piel, manchas nuevas, un lunar que cambia o un tono desigual que aparece en pocos meses, eso no lo resuelve ninguna paleta: pide cita con dermatología.
La prueba en casa, paso a paso
- Busca luz de día indirecta junto a una ventana y apaga las lámparas de la habitación.
- Quítate el maquillaje y cúbrete el pelo con una toalla blanca o gris.
- Ponte una prenda neutra y sitúate ante un espejo a la altura de la cara.
- Prepara las telas por parejas, con una sola diferencia entre las dos.
- Sube cada tela al cuello de 20 a 30 segundos y alterna 3 o 4 veces.
- Mira la sombra de la mandíbula, la ojera y los labios, nunca la tela.
- Anota una decisión por pareja y para al llegar a 3 parejas.
- Repite en otra época del año y compara las dos anotaciones.
Preguntas frecuentes
¿Cambia mi estación si me tiño el pelo?
El color medido de tu piel sigue donde estaba, pero el contraste del conjunto cambia, y el contraste es la mitad de la decisión sobre la intensidad. Aclarar el pelo dos o tres tonos suele bajar ese contraste y desplazarte hacia la variante suave de tu estación. Antes de teñirte haz la prueba de sensibilidad que indica el envase, y si alguna vez has reaccionado a un tinte, consúltalo con dermatología.
¿El bronceado me cambia de estación?
Te cambia la profundidad de partida, no el criterio. En un estudio con 62 voluntarios de tres orígenes distintos, una exposición a radiación UVA1 desplazó el ángulo ITA entre 16 y 18 grados en todos los grupos; como las franjas centrales de la escala miden de 13 a 18 grados, ese cambio puede moverte al grupo vecino. Buscarlo a propósito no compensa: el ultravioleta daña el ADN en todas las pieles y el bronceado que deja equivale a un factor de protección de alrededor de 2.
¿Necesito pagar un análisis presencial?
No hay ninguna norma que defina las 12 estaciones ni un organismo que certifique esa formación, así que lo que compras es el criterio de quien te atiende y su material. Una sesión aporta luz controlada y decenas de telas; en casa puedes replicar lo esencial con una ventana y 6 telas bien elegidas.
¿Sirve la colorimetría para elegir la base de maquillaje?
Solo la parte de temperatura, que en maquillaje se llama subtono, y conviene comprobarla en la mandíbula con luz de día antes de comprar. La claridad de la base se elige por separado, y tu estación no la decide.
¿Y si no distingo bien los matices de color?
Alrededor de 1 de cada 12 hombres tiene una deficiencia en la visión del color, casi siempre en el eje rojo verde, y con ella la comparación entre dos telas parecidas deja de ser fiable. Haz la prueba acompañado o fotografía cada pareja con el mismo encuadre y sin filtros.
Fuentes
- Del Bino, Duval y Bernerd: Clinical and Biological Characterization of Skin Pigmentation Diversity and Its Consequences on UV Impact · Revisión publicada en International Journal of Molecular Sciences en 2018. De aquí salen el ángulo ITA y su cálculo a partir de las coordenadas de color, con la claridad L* que va de 0, el negro, a 100, el blanco; los seis grupos de piel con cortes en 55, 41, 28, 10 y -30 grados; los coeficientes de determinación frente al pigmento medido (0,87 y 0,89 para el índice de melanina, 0,85 para la eumelanina, 0,72 y 0,24 para las dos formas de feomelanina); el desplazamiento de 16 a 18 grados del ITA tras una exposición controlada de 45 a 50 julios por centímetro cuadrado de UVA1 en 62 voluntarios (24 de origen europeo, 16 indio y 22 africano); y también que la radiación ultravioleta induce daño en el ADN en todos los tipos de piel, en proporción inversa al pigmento de partida, y que el bronceado así inducido aporta un factor de protección de alrededor de 2.
- StatPearls, NCBI Bookshelf: Laser Fitzpatrick Skin Type Recommendations · Ficha revisada de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Aporta el origen de los fototipos en 1972 y su ampliación en 1988, la exposición de 45 a 60 minutos en latitudes norte de 20 a 45 grados en la que se basaban las preguntas, el 48 % de tipo III y el 35 % de tipos I y II en Estados Unidos, el estudio poblacional con 2.691 participantes en el que la clasificación se correspondió con la sensibilidad al sol en participantes blancos no hispanos e hispanos pero no en los negros y el rango de 450 a 615 nanómetros del espectrofotómetro.
- CIE, e-ILV 17-23-076: CIE 1976 L*a*b* colour space · Entrada del vocabulario internacional de la iluminación de la Comisión Internacional de la Iluminación. De aquí, que el espacio de color normalizado que lleva el año 1976 en el nombre describe cualquier color con tres coordenadas rectangulares, L*, a* y b*, la primera de ellas la claridad; la nota 3 de la entrada remite a la norma ISO/CIE 11664-4, donde está definida. La escala de 0 a 100 de esa claridad no figura en esta entrada: la tomamos de la revisión de Del Bino, que la enuncia.
- CIE, e-ILV 17-23-021: CIE standard illuminant · Entrada del mismo vocabulario con los iluminantes normalizados: el D65, que representa la luz de día promedio con unos 6.500 K, y el A, que la entrada fija en unos 2.855,5 K de radiación de Planck, típico de una bombilla de filamento.
- National Eye Institute: Color Blindness · Página del instituto oftalmológico de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos. De aquí, que alrededor de 1 de cada 12 hombres tiene una deficiencia en la visión del color y que la forma más habitual afecta al eje rojo verde.
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