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Cuánto dura el maquillaje abierto: el símbolo PAO y las fechas reales

10 min de lectura2.080 palabrasActualizado el 2026-09-17

El tarrito abierto con un número y una M es el PAO, el plazo después de la apertura: un 6M son 6 meses de uso desde que rompes el precinto, un 12M son 12. En la Unión Europea ese símbolo solo es obligatorio cuando la duración mínima del producto cerrado supera los 30 meses, así que un envase con fecha impresa en lugar de tarrito no dura más, sino menos. Los plazos cortos se concentran alrededor de los ojos: la academia estadounidense de oftalmología recomienda tirar el maquillaje de ojos a los 3 meses, y la norma europea de calidad microbiológica aprieta ahí 10 veces más, con 100 unidades formadoras de colonias por gramo frente a 1.000 en el resto. El reloj empieza el día que abres, no el día que compras, y nadie lo apunta por ti.

Paleta de sombras en tonos nude abierta junto a brochas negras y polveras doradas sobre tela de satén
Paleta de sombras en tonos nude abierta junto a brochas negras y polveras doradas sobre tela de saténImagen generada con IA

qué dice de verdad el tarrito abierto del envase

El símbolo es un tarro con la tapa levantada y, dentro o al lado, un número seguido de una M: 6M, 12M, 24M. Está definido en el punto 2 del anexo VII del Reglamento (CE) 1223/2009 sobre productos cosméticos, aprobado el 30 de noviembre de 2009 y aplicable en toda la Unión Europea desde el 11 de julio de 2013. El artículo 19 lo llama plazo después de la apertura: el tiempo durante el que el producto, una vez abierto, sigue siendo seguro y puede utilizarse sin daño alguno para el consumidor. El mismo artículo exige el número de lote, que sirve para la trazabilidad y no para calcular plazos.

La parte que casi nadie tiene clara es cuándo aparece ese símbolo. El artículo 19 obliga a indicar una fecha de duración mínima, en mes y año o en día, mes y año, precedida del reloj de arena del punto 3 del anexo VII. Y añade la excepción que lo explica todo: esa fecha deja de ser obligatoria cuando la duración mínima supera los 30 meses, y es entonces cuando el envase lleva el tarrito. Si tu base muestra un 12M, el fabricante sostiene que cerrada aguanta más de 30 meses y abierta 12. Si muestra una fecha, cerrada aguanta menos. Queda un tercer caso: el artículo deja fuera los productos en los que el concepto de duración tras la apertura no es pertinente, y no pone ejemplos.

La agencia española sí los puso en la nota del 11 de noviembre de 2004 con la que anunció el símbolo. Enumera 4 supuestos en los que no es obligatorio: caducidad inferior a 30 meses; envases sin apertura física, en los que no hay contacto entre el producto y el exterior, y cita los sprays; productos que deben usarse en el momento en que se abren, y cita las monodosis; y productos en los que no existe riesgo de deterioro ni de disminución de la eficacia, donde menciona los de protección solar. La misma nota define la apertura como la primera vez que el consumidor abre el producto, y obliga a que el plazo, escrito con la palabra mes o con la abreviatura M, figure en el envase y en el cartonaje. El símbolo es exigible en España desde el 11 de marzo de 2005, por el Real Decreto 2131/2004, que trasladó las directivas europeas 2003/15/CE y 2003/80/CE.

Qué fija el plazo de cada producto y qué lo acorta
ProductoQué fija su plazoPor qué se acortaSeñal para tirarlo antes
Máscara de pestañasEl símbolo del envase, y la recomendación oftalmológica de 3 mesesEl cepillo devuelve al tubo restos de lágrima y de pielGrumos, olor distinto o una conjuntivitis reciente
Delineador y lápiz de ojosEl símbolo del envase; zona de ojos, con 100 unidades por gramoRoza el borde del párpado en cada pasadaPunta reseca o producto que se separa
Sombras de ojosEl símbolo del envase; también categoría estrictaBrochas sucias y humedad del cuarto de bañoCapa dura que ya no suelta pigmento
Base líquida y correctorEl símbolo del envase; resto de productos, con 1.000 unidades por gramoLos dedos dentro del tarro y el calorTextura granulosa o color virado
Barra de labios y bálsamoEl símbolo del envase, y no compartirla nuncaCompartirla puede transmitir herpes o conjuntivitisSuperficie sudada o sabor distinto
Coloretes y polvos compactosEl símbolo del envaseCasi no llevan agua: el reloj lo marcan las brochasOlor o textura que cambian
Esmalte de uñasEl símbolo, o la fecha impresa si dura menos de 30 mesesBote mal cerrado y disolvente evaporadoFases separadas que no se mezclan al agitar
Protector solarLa fecha impresa: la agencia cita la pérdida de eficaciaEl calor del coche y la luz solar directaCualquier cambio de textura u olor
Esponja de maquillajeNinguna fecha: es un accesorio, manda su estadoNo lavarla y guardarla húmedaManchas que no salen al lavar, tacto duro u olor

por qué un cosmético abierto es un cultivo en marcha

Un cosmético sale de fábrica con límites microbiológicos medidos. La guía del Comité Científico de Seguridad de los Consumidores de la Comisión Europea recoge la norma EN ISO 17516:2014, aprobada el 9 de agosto de 2014 y confirmada en 2020, y separa dos categorías. La categoría 1, la de los productos para menores de 3 años, contorno de ojos y mucosas, admite un máximo de 100 unidades formadoras de colonias por gramo o mililitro. La categoría 2, todo lo demás, admite 1.000. Por la variabilidad del recuento, el resultado se considera fuera de límite a partir de 200 y de 2.000. En las dos deben estar ausentes en 1 gramo o 1 mililitro cuatro microorganismos: Escherichia coli, Pseudomonas aeruginosa, Staphylococcus aureus y Candida albicans.

Que el conservante funcione se comprueba con un ensayo de eficacia: se contamina el producto a propósito con 4 cepas de referencia, Pseudomonas aeruginosa, Staphylococcus aureus, Candida albicans y Aspergillus brasiliensis, y se mide si la carga baja hasta esos límites. Ese ensayo es obligatorio para todo producto que pueda deteriorarse o infectar en condiciones normales de uso, y responde de él quien lo pone en el mercado. El análisis de cada lote acabado sí puede omitirse en casos justificados, por ejemplo con más del 20 % de alcohol, según la norma ISO 29621 de 2010.

Todo eso describe el bote el día que se llena. Lo que viene después lo resume el mismo comité: desde que se abre el envase hasta el último uso, la contaminación que entra es permanente, variable y acumulativa, y la aportan el ambiente doméstico y el contacto con las manos y la piel de quien lo usa. Por eso el listón sube donde la barrera natural falla antes: contorno de ojos, mucosas, piel dañada, menores de 3 años, personas mayores y personas con el sistema inmunitario comprometido. El comité matiza el tamaño del problema: los casos notificados de infección por un cosmético contaminado son pocos, y lo frecuente es que el producto se estropee. Un plazo tras la apertura no es una alarma de infección, es el punto en el que el fabricante deja de responder de lo que hay dentro.

qué dura menos y por qué, producto a producto

El Reglamento no publica una tabla de plazos por producto. El número del tarrito lo pone quien comercializa el producto, y es esa misma persona responsable la que tiene que sostener con ensayos que la conservación aguanta lo que promete el envase. Por eso dos máscaras parecidas pueden llevar plazos distintos, y el único número que vale para ti es el impreso en tu envase. Lo que sí se puede ordenar es el riesgo: mandan la zona del cuerpo y el agua de la fórmula.

Los plazos más cortos son los del ojo, por una razón mecánica: el cepillo de la máscara entra y sale del tubo con restos de lágrima y de piel, y cada pasada devuelve esa carga al producto. La norma europea mete el maquillaje de ojos en la categoría estricta, con 100 unidades formadoras de colonias por gramo, 10 veces menos que en el resto. La academia estadounidense de oftalmología va por delante del envase y recomienda tirar el maquillaje de ojos a los 3 meses, y el mismo día si aparece una infección ocular.

Fuera del ojo mueven el plazo el envase y el agua. Un tubo o un dosificador sin aire deja menos margen que un tarro en el que metes los dedos, algo que la agencia española señala como práctica de riesgo junto al uso con las manos sucias. Las sombras, los coloretes y los polvos compactos casi no llevan agua, que es lo que las bacterias necesitan para multiplicarse, así que su riesgo microbiológico es el más bajo del neceser; una base líquida, una máscara o una crema están en el otro extremo. El protector solar juega aparte: manda la fecha impresa, y la agencia cita justamente la disminución de la eficacia en estos productos al explicar los plazos, así que pasada esa fecha nadie sostiene que el envase siga dando el factor que anuncia. Para no perder la cuenta, el Control de caducidad calcula el vencimiento desde el día en que abriste cada producto.

Los símbolos y las menciones del envase, según el Reglamento 1223/2009
Lo que vesDónde está reguladoQué significa
Tarrito abierto con 6M, 12M o 24MAnexo VII, punto 2Meses de uso desde la apertura, solo si cerrado dura más de 30 meses
Reloj de arena con una fechaAnexo VII, punto 3Fecha de duración mínima, en mes y año o día, mes y año
Utilícese preferentemente antes del final deArtículo 19, apartado 1, letra cAlternativa escrita al reloj de arena, con el mismo valor
Ni tarrito ni fecha de duraciónArtículo 19, apartado 1, letra cEl concepto no es pertinente: la agencia cita los sprays y las monodosis
Mano señalando un libro abiertoAnexo VII, punto 1Hay información obligatoria que no cabe en la etiqueta
Código de lote alfanuméricoArtículo 19, apartado 1, letra eTrazabilidad de la fabricación, no es una fecha para el consumidor
Lista de ingredientes precedida de ingredientsArtículo 19, apartado 1, letra gOrden decreciente de peso; por debajo del 1 % el orden es libre

cómo saber cuándo lo abriste y cómo conservarlo

El PAO tiene un fallo de diseño evidente: cuenta desde la apertura, y el envase no sabe cuándo la abriste. La solución cuesta 10 segundos. El día que estrenas un producto, escribe el mes y el año en la base con rotulador permanente.

Conservar bien protege el plazo que marca el símbolo. El decálogo de buen uso de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, actualizado el 20 de diciembre de 2019, resume 10 puntos, y 3 de ellos cuentan aquí: lávate las manos antes de usar el producto; mantén los recipientes limpios y bien cerrados, lejos de temperaturas extremas y de luz solar directa; y tira lo que presente alteraciones de color, olor o consistencia.

La misma agencia desaconseja tres prácticas extendidas. Diluir un producto para estirarlo lo contamina y rebaja la concentración del conservante: una máscara reseca no se rescata con agua ni con saliva. Trasvasarlo hace perder la lista de ingredientes, las advertencias y la trazabilidad, y rellenar dispensadores de un solo uso tiene el mismo problema. Brochas y esponjas piden su propio ritmo: lávalas con jabón suave y déjalas secar del todo, porque una esponja húmeda en un neceser cerrado junta lo que el comité científico describe como origen de la contaminación doméstica. No llevan símbolo de plazo, así que manda el estado, no una fecha. Si un producto te escuece, antes de cambiarlo revisa si el problema es de barrera cutánea.

cuándo tirarlo antes de plazo y cuándo consultar

Hay señales que anulan el PAO aunque queden 8 meses por delante. Un olor rancio o ácido. Una separación de fases que no se recompone al agitar. Una base que se vuelve granulosa o una máscara con grumos a las 2 semanas. En esos casos el producto ya no cumple lo que el fabricante evaluó, y el plazo impreso deja de significar nada.

Compartir es el otro atajo hacia la basura. La agencia española advierte de que compartir productos que entran en contacto con fluidos o mucosas, como los lápices de ojos y las barras de labios, puede transmitir enfermedades infecciosas, y cita la conjuntivitis y el herpes. La regla práctica: lo que toque ojo o labio no se presta, ni en casa ni en un probador. Si has pasado una conjuntivitis o un orzuelo, tira la máscara y el delineador que usaste durante la infección, aunque el símbolo diga 6M. Aplícalo siempre por fuera de la línea de las pestañas, sin invadir el borde interno del párpado, para no taponar las glándulas que lubrican el ojo. Si llevas lentillas, ten en cuenta que los productos con purpurina o efecto metalizado son una causa frecuente de irritación e infección de la córnea, y si te han operado de los ojos, espera a que tu oftalmólogo te autorice a maquillar la zona.

Si el ojo duele o la visión cambia, acude a oftalmología el mismo día; con un ojo rojo o un párpado hinchado que no mejoran en 2 días, tampoco esperes más. Si aparece una reacción en la piel, con picor, ronchas o hinchazón, la valoración es de dermatología, y la prueba del parche es la forma de saber a qué reaccionas. Con alergia declarada a alguna fragancia, revisa la lista de ingredientes: los alérgenos del anexo III aparecen con su nombre propio, además de parfum o aroma. Y un efecto no deseado puedes notificarlo al sistema español de cosmetovigilancia.

Poner al día el neceser en una tarde

  • Saca todo y busca en cada envase el tarrito abierto o la fecha impresa antes de decidir nada.
  • Escribe con rotulador permanente el mes y el año de apertura en la base de lo que ya tengas abierto.
  • Aparta primero el ojo: la recomendación oftalmológica es tirar máscaras y delineadores a los 3 meses, y el mismo día si has pasado una infección.
  • Huele y mira cada producto; color, olor o consistencia distintos mandan más que el plazo impreso.
  • Lava brochas y esponjas con jabón suave y déjalas secar del todo antes de guardarlas.
  • Saca el maquillaje del baño con vapor y del coche, y guárdalo en un sitio seco y sin luz directa.
  • Anota las fechas límite en una lista y revísala 2 veces al año.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa 12M en un producto de maquillaje?

Que puedes usarlo durante 12 meses contados desde el día que lo abriste. El símbolo del tarrito abierto indica el plazo después de la apertura y se expresa en meses, o en meses y años.

¿Por qué mi base no lleva el símbolo del tarrito abierto?

Porque su duración mínima cerrada no supera los 30 meses, y entonces el Reglamento europeo exige una fecha impresa, precedida de un reloj de arena o de la frase utilícese preferentemente antes del final de. El tarrito tampoco aparece cuando el plazo no es pertinente: la agencia española cita los envases sin apertura física, como los sprays, y los productos que se usan en el momento de abrirlos, como las monodosis.

¿El plazo cuenta desde que compro el producto?

No, cuenta desde que lo abres, y la agencia define la apertura como la primera vez que el consumidor abre el envase. Ni el código de lote ni el precio te dicen esa fecha, así que apúntala tú el día que rompes el precinto.

¿Es peligroso usar una máscara de pestañas caducada?

El riesgo principal es microbiológico, sobre todo cerca del ojo, donde el límite de la norma europea es de 100 unidades formadoras de colonias por gramo frente a 1.000 en otros productos. La recomendación oftalmológica es renovar el maquillaje de ojos a los 3 meses y tirar el mismo día lo que hayas usado durante una conjuntivitis u orzuelo.

¿Cada cuánto hay que lavar las brochas y las esponjas?

Las esponjas, después de cada uso o casi, y siempre con secado completo, porque una esponja húmeda guardada en un neceser cerrado junta humedad, restos de piel y ambiente doméstico. No llevan símbolo de plazo, así que manda su estado y no una fecha.

¿Puedo guardar el maquillaje en la nevera para que dure más?

No alarga el plazo del símbolo y añade humedad y cambios de temperatura al abrir y cerrar. La recomendación oficial es mantener los envases limpios y cerrados, lejos de temperaturas extremas y de la luz solar directa.

Fuentes

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